| La palangrera |
De la coca al navío
Wednesday, October 13, 2010
Y ahora... Barcos
Llevo haciendo maquetas desde los seis años, pero siempre de plástico. Y siempre de aviones, salvo tres excepciones: Un minúsculo modelo de la nao Santa María, un carro Churchill AVRE a escala 1/76 y un carro M1A1 Abrams a escala 1/35. En total sumaron más de 250 modelos a distintas escalas, desde 1/144 hasta 1/24. Mientras yo me dedicaba a esto, mi padre confeccionaba una maqueta de Constructo del clipper Pamir, un fantástico velero de cuatro palos. Sin embargo, precisamente por conocer de primera mano lo que suponía aquel trabajo ímprobo, me desanimó a intentarlo.
En 2005, después de llevar casi diez años sin tocar una sola maqueta, rescaté un modelo de una palangrera catalana que había hecho mi padre cinco lustros antes, y que estaba en pésimo estado de conservación. La restauré por completo, y le agregué detalles como alguna faja de rizos en su vela latina, además de parte de la jarcia fija que le faltaba. Tras el proceso, que me duró una semana y algo, me animé a comprar una maqueta de Artesanía Latina de la goleta de gavias Scottish Maid. No obstante lo más importante de mi anterior etapa era que siempre fueron maquetas en plástico (técnicamente poliestireno) lo cual supone que gran parte de mi experiencia acumulada no me serviría para nada a la hora de trabajar con madera. En cualquier caso, por algo hay que empezar.
Puesta en grada
Si te ha extrañado el título de este blog seguramente no serás entendido en barcos. Así que estás en el lugar adecuado, porque lo poco que sé estoy dispuesto a irlo dejando por aquí.
El mundo de la náutica es apasionante e imponente a partes iguales. Se aunan una serie de características, como la de ser una de las tecnologías más antiguas, con más evolución y tradición de cuantas conocemos. Si en concreto hablamos de la navegación a vela
Este blog se llama De la coca al navío por suponer ésta una de las evoluciones más apasionantes en este mundo de la navegación. La coca fue un barco de pequeño porte para los estándares actuales, originado en el Báltico en torno al siglo X, pero popularizado desde el XIII y que se puede considerar por muchas razones el precursor de los barcos modernos. Por sus especiales características marineras, robustez para la navegación en el Báltico y el Mar del Norte, así como en el Atlántico se convirtió en el estándar de los países norteños, y el medio de transporte que hizo posible la Liga Hanseática. La coca sentó las bases para la carraca portuguesa, y sus descendientes, la carabela, la nao y el galeón. La importancia de la coca fue sobre todo el avance tecnológico que supuso respecto a su inmediato predecesor, el knarr danés. Como el knarr, la coca tiene un fondo plano que le permite adentrarse en ensenadas y remontar cursos fluviales de aguas someras. Sin embargo esta última tiene estructuras a proa y a popa (castillo y alcázar) que permiten una mejor defensa del buque ante el hostigamiento de los siempre presentes piratas. Además aparece con ella un elemento revolucionario: El timón de codaste, que impone una popa plana, y que respecto al timón de espadilla supone un avance increíble en la navegación y maniobrabilidad.
En el otro extremo de este viaje temporal, el navío de línea supuso el máximo exponente de la navegación a vela. Los barcos de vela más grandes jamás construidos, estructuras de madera, cuerda y tela que eran auténticas montañas flotantes que alcanzaron increíble altura (no en vano se denominan en inglés tall ships) ya en el siglo XIX y que sucumbieron dramática y abruptamente a la segunda revolución industrial, a la aplicación de la máquina de vapor para la locomoción, y de la metalurgia que sustituyó la madera del casco por el acero.
Claro está que existe un antes de la coca, y un después del navío de línea, y también reviste gran interés, pero lo cierto es que en esos siglos la navegación alcanzó su edad dorada.
Este blog nace como una bitácora de modelismo, aunque el modelismo no sea sino una simple excusa para adentrarse en este mundo maravilloso de los barcos de vela a los que no se puede sino rendir tributo.
El mundo de la náutica es apasionante e imponente a partes iguales. Se aunan una serie de características, como la de ser una de las tecnologías más antiguas, con más evolución y tradición de cuantas conocemos. Si en concreto hablamos de la navegación a vela
Este blog se llama De la coca al navío por suponer ésta una de las evoluciones más apasionantes en este mundo de la navegación. La coca fue un barco de pequeño porte para los estándares actuales, originado en el Báltico en torno al siglo X, pero popularizado desde el XIII y que se puede considerar por muchas razones el precursor de los barcos modernos. Por sus especiales características marineras, robustez para la navegación en el Báltico y el Mar del Norte, así como en el Atlántico se convirtió en el estándar de los países norteños, y el medio de transporte que hizo posible la Liga Hanseática. La coca sentó las bases para la carraca portuguesa, y sus descendientes, la carabela, la nao y el galeón. La importancia de la coca fue sobre todo el avance tecnológico que supuso respecto a su inmediato predecesor, el knarr danés. Como el knarr, la coca tiene un fondo plano que le permite adentrarse en ensenadas y remontar cursos fluviales de aguas someras. Sin embargo esta última tiene estructuras a proa y a popa (castillo y alcázar) que permiten una mejor defensa del buque ante el hostigamiento de los siempre presentes piratas. Además aparece con ella un elemento revolucionario: El timón de codaste, que impone una popa plana, y que respecto al timón de espadilla supone un avance increíble en la navegación y maniobrabilidad.
En el otro extremo de este viaje temporal, el navío de línea supuso el máximo exponente de la navegación a vela. Los barcos de vela más grandes jamás construidos, estructuras de madera, cuerda y tela que eran auténticas montañas flotantes que alcanzaron increíble altura (no en vano se denominan en inglés tall ships) ya en el siglo XIX y que sucumbieron dramática y abruptamente a la segunda revolución industrial, a la aplicación de la máquina de vapor para la locomoción, y de la metalurgia que sustituyó la madera del casco por el acero.
Claro está que existe un antes de la coca, y un después del navío de línea, y también reviste gran interés, pero lo cierto es que en esos siglos la navegación alcanzó su edad dorada.
Este blog nace como una bitácora de modelismo, aunque el modelismo no sea sino una simple excusa para adentrarse en este mundo maravilloso de los barcos de vela a los que no se puede sino rendir tributo.
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